Lo que todos queremos en la vida.

Es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana. Yo no buscaba nada raro, solo alguien que me extrañe aunque hayamos pasado todo el dia juntos, alguien que se ponga nervioso al verme, que no se aburra de mis charlas aunque pasemos cinco horas en el telefono...Que se alegre de escucharme. Alguien que me acompañe siempre a casa y haga divertido el camino, por muy largo que sea. Alguien a quien pueda besar por un simple impulso sin sentirme atrevida. No me importan los regalos, las cenas ni las flores, mientras el demuestre que me quiere, me conformo con saber que conmigo es donde mas le gustaria estar siempre. Si ahora estubiese a mi lado le mostraria todas y cada una de mis sonrisas. Alguien que solo por mi de todo, que elija quedarse conmigo aunque tenga otros planes, que sienta que antes de mi ninguna otra existio, aunque le cueste, que sus amigos se cansen de escuchar mi nombre.Que piense en mi mucho mas de lo que lo acepta, que sienta que se cae el mundo si discutimos y me abrace tirando su orgullo a la basura. Alguien que me haga reir hasta llorar, y me haga reir cuando no puedo parar de llorar. Que me diga que todas esas canciones de amor le recuerdan a mi, aunque sea mentira. Que me diga que estoy guapa aunque no este del todo despierta, que me diga que doy los mejores besos, aunque haya habido otra mejor, que me diga que tengo los ojos mas bonitos aunque sean iguales a todos los demas, que le encante mi pelo aunque siempre este enredado.
Alguien que me haga sentir la chica más afortunada del universo, solo por el hecho de tenerlo a él…

Buenos días, mundo.


¿Me haces un regalo hoy? Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva. Una rosa dejada por alguien que piensa en mí y a quien todavía no conozco. Lo sé. Un contrasentido. Pero me haría sonreír. La cogería y me la llevaría al instituto. La dejaría apoyada en el pupitre, sin más, sin decir nada. Las chicas se acercarían llenas de curiosidad. Y yo, todavía sin decir nada, la dejaría allí toda la mañana. Después, a última hora, arrancaría uno a uno los pétalos y, con un rotulador azul, escribiría letra a letra, una sola en cada pétalo, la frase de aquella canción tan bonita: « Entre los obstáculos del corazón hay un principio de alegría que me gustaría merecer...», y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. Que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar.  Él quizá. Ya. Pero ¿quién es él?

¿Que cambió del "tú y yo contra el mundo"?

Ahí estaban, piel con piel.
Comencé a tocar lo que había deseado toda la vida. Me pregunté que si iba en serio, la verdad, me costaba creerlo. Llevaba tanto tiempo fantaseando con él, con sus manos, con su cuerpo. Le miré y pude verlo, casi que no quedaban ganas, las cosas habían cambiado. Pero ¿qué te hizo cambiar de opinión?. El problema es que una vez tengas un miedo, ese va a ir creciendo y ya no son uno, son muchos. Y bueno, eso sentí. Quise no pensar en ello, pero el miedo me estaba comiendo por dentro. No creo que fuera a cambiar él, que supuestamente  vino para quedarse. El mismo que dijo que mis ojos y mi boca son difíciles de olvidar. Y míranos, ya no somos los mismos. Y así fue, eso cambió y sabía que por nada del mundo iba a volver, aunque de muchas palabras de amor se tratase.
Y cuando estés a punto de olvidarme, alguien pasará a tu lado con mi perfume.

No, no soy perfecta. Pero tampoco me preocupa mucho.

Tienes toda la razón, no soy perfecta, no miro las etiquetas de las comidas para saber cuánto voy a engordar, soy incapaz de pasar una semana sin tomar nada que no lleve chocolate y no voy a la peluquería una vez al mes para tener esa maravillosa melena de barbie, reconozco que me muerdo las uñas, sobre todo cuando te acercas, porque me pone nerviosa que prestes tu atención en mí, cuando camino por la playa a mí tambien se me mete arena en los zapatos y si vieses mi cuarto está echo un asco, porque yo también soy persona, y si me pinchas; sangro

La felicidad, es la ausencia del miedo.

Ella no tiene miedo a nada, no tiene miedo a las tormentas, no tiene miedo al hombre del saco, ni de las historias de terror, no teme a la muerte, ni a los bandidos que andan sueltos por la ciudad, ella no tiene miedo a la oscuridad, ni a las cosas más horríbles que pueden suceder en la vida, ella no sabe lo que es el dolor, o al menos eso piensa, cree que no sabe lo que es perder a un ser querido, llorar por alguien a quien quieres, sentirte mal por cosas que dicen o hacen las personas, eso es lo que dice ella, o al menos lo que intenta aparentar, pero lo que no sabe realmente, esque es ella la primera que tiene miedo, miedo de sentir dolor, miedo de enamorarse hasta las trancas de alguien, y sufrir luego.

A ver.

Que te cuente mi mierda de vida. No significa que intente dar pena. Significa que confío en ti.