Y aquí estoy, con lágrimas en las mejillas y un intenso frío en mi interior. Con un dolor punzante en mi alma. Ese dolor vino cuando te fuiste sin decir nada, sin dar explicaciones. No se porque sigo con la esperanza de que algún día volverás, tonta soy por creerlo. Saber que ya no estarás para verme crecer, tampoco lo estarás cuando llore.
Y sientes ese dolor tan profundo, que hace que parezca una herida sin sanar, que se desangra a cada instante. Ese instante en que ves su foto y lo anhelas. Te derrumbas, aún sin saber el porqué, pero lo haces.
Te das cuenta de algo, que mientras estabas con el hacías la idiota. Y ahora que es cuando te hace falta de verdad, ya no está para decirte que te quiere.
Realmente nunca supiste si te quería de verdad o solo lo decía en vano. Pero algo si sé, que le quiero, le quiero a él.
Y es él quien en las noches frías me arropaba, quien me acariciaba. Dejó su huella en mi piel, y ahora no se que hacer.
Aún sigo con esa esperanza de volver a verte sonreír, que me veas hacerlo a mí. Sigo con esa falsa esperanza de que me digas que me amas, que hiciste el idiota por haberme dejado sin dar explicaciones claras, que volverás para agarrarte de mi mano y no soltarla nunca...
Sin embargo me sigues diciendo que no me hiciste nada, para que yo me enganchase de esa forma. Tu mismo lo dijiste no hiciste nada, y con nada es suficiente...
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