Esta mañana, al despertar, pensé en algo, y no sabes cuanto te puedo llegar a odiar. La pregunta es..¿Porque no lo hago?. Pues porque no puedo hacerlo, no puedo llegar a odiar a la persona que más he querido en este mundo. Y todo esto es porque te crees el centro del mundo. Y no, no lo eres. Antes de ti, hay muchas cosas. Me da coraje que por el simple hecho de que te amase, te lo tengas tan creído. Pues decirte que no, no eres imprescindible y menos en mi vida.
Aprende, abre los ojos, que sabes que para ti siempre voy a ser, la niña pequeña inmadura e imperfecta que jamás cambiará. Y es que realmente, no sabes cuanto he cambiado por ti. Te fuiste y te llevaste todo contigo, mi optimismo, mis ganas de cuando me caiga, levantarme sin miedo a que vuelva a caer. Pero no, te lo llevaste todo contigo. Cada vez me quedan menos fuerzas para levantarme.
Decirte que aquí, realmente, el único inmaduro eres tú.
De posesivo eres asqueroso, luego, no te preguntes porque tienes tanta mala suerte con las tías.
Amor, nunca seré lo suficientemente buena para ti, y lo sabes.
Me dices, que por mi culpa, desconfías de muchas tías. Amor, créeme, no es por mi, quizás, no son lo suficientemente perfectas para ti. Si amarás a alguien de verdad, confiarías. Te daría igual que te engañase. Porque estarías tan ciego, que no te darías cuenta. Y eso es lo que me pasó contigo. Estaba tan, tan ciega, que no me di cuenta del daño que me hacías. Realmente, aquí la única culpable de todo, no he sido yo. Ha sido tú y tu mierda de desconfianza y de posesión. Ahora quiero que cojas tu mierda de desconfianza y te vayas. Que te vayas a algún sitio donde no te pueda ver.
Si, lo sé, Y lo diré: Eres odioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario